|
Versión de paloma deshuesada en las fauces de un gato
I
Nos paraliza la versión de una paloma deshuesada en las fauces de un gato inhumano. Visiono colmillos; estridente y amenazador sello de la muerte sobre el horizonte de los intersticios, nubarrón y transparencia desacostumbrada. Tiembla una aldaba con los ecos, con marca absolutoria y gotero de sangre escurridiza; cruz y cementerio profanados por la poca fe o abismo del crucifijo boquiabierto.
II
Esta es la versión de una paloma deshuesada por las fauces nocturnas. El atrio carnal abre la paradoja de la mandíbula, y corta el paisaje con aliento de músculo felino; más allá de lo que argumentamos adorable; o imbuidos en la imaginación, con chispazo o penumbra que enciende el apetito animal y arcilla del caos.
III
Esta es la historia que no asciende con vertebrado daguerrotipo, la galería y memoria aleatoria, como tampoco huella, paso, o los orígenes del abismo; con la versión del gato, paloma y sombra escurridiza, noche del juglar en el ojo, techumbre y fantasmas, o distancia predecible del alquimista, o retórica del poeta inconfeso.
IV
Anti-paradoja:
El gato y la paloma se aman por odio o sobrevivencia; trastocan, uno y el otro antónimo, su propio símbolo refractario: van al amor gatuno y emplumado, con celada de ala y colmillo abierto.
IV.1
A vista y paciencia ciega, la paloma decide cazar en la claridad de las urbes; a vista viva el gato oficia flotar sobre la tiniebla.
IV.2
Ambos hurgan el sueño, se complementan o colisionan, son incoherentes; no dejan palabra sana; tampoco prisión del linotipo en las fronteras del insomnio.
IV.3
Inventan mar con saliva espumosa, con lágrima forzada a contracorriente del deseo. Uno se despoja de su pelambre y la otra maúlla con gorjeos: todos entendemos el juego: la tragedia a contrapelo del eco.
IV.4
Esta es la versión de una paloma deshuesada por las fauces de un gato poeta: juglar y tintero con la técnica del vuelo, anatomías aéreas con variante milenaria del plumón y aterrizajes. Cruzan velas, puertos nuevos, cruzan matorrales del alba, grutas viscerales en las paredes; cruzan la huerta azul del espíritu y aceitunos cabizbajos, malinche afiebrado, tapiales; cruzan salas con fermento pútrido, estupor de las quimeras, caldos desechados cruzan: ambos tienen su propia travesía y no la confiesan, se la guardan para la última batalla.
V
Anti-moraleja:
Siendo siameses del plumífero y vertebrado nocturno con garra y rabo desplumado, no actúan como insomnes pedagogos, no ofician concordia a medias, no esconden aldeas despobladas ni asta frontal de la palabra, o préstamo del gen primitivo, ni cromosoma de la virtud o alma;
V.1
no especulan con el engranaje ni la ecuación inasible; tampoco imbricados íconos para la paz del caos y el solitario.
V.2
Esta es la versión de una paloma deshuesada por las fauces de quien mete el hilo por la aguja, y en el otro extremo de la historia encuentra ciudades con ave fénix afiebrados y gatos metidos a poetas, que sacrifican sus siete vidas cuando los atosiga la sepultura de su palabra.
|